Dra. Yarina Méndez


Sufrir de presiones altas y altas presiones (Hipertensión Arterial): Observaciones desde la Clínica Privada

Yarina Méndez, PhD (2014)

La enfermedad no solo es desequilibrio o desarmonía,

también es esfuerzo de la naturaleza en el hombre para  

obtener un nuevo equilibrio. ~ G. Canguillhem, 1983.


Introducción al tema

    Desde sus comienzos, la clínica psicoanalítica se ha comprometido con la escucha del padecer psíquico del ser humano, sujeto hablado, hablante y deseante, portador de un cuerpo pulsional y pulsante que se sostiene en un organismo que, siguiendo las leyes de la naturaleza y del bios, envejece, enferma y muere. En los pocos años que llevo en la práctica privada como Psicóloga Clínica he sostenido ese compromiso de escuchar al sujeto y sus quiebres pero también a la escucha de su cuerpo, que aveces grita con sus síntomas o con su enfermedad, algo de lo que el sujeto no puede decir o no quiere escuchar, algo de lo 'intramitable' de la lógica del bios que nos atraviesa a todos como seres vivos.  

Hace algún tiempo, comenzó a captar mi atención la mención de una enfermedad con un alto componente psicosocial que con frecuencia aparece en el relato de los sujetos guaynabeños y sanjuaneros que nos consultan: "Padezco de alta presión", "Tengo la presión alta", "Se me sube la presión", "Sufro de la presión", "Soy hipertensa", "Tengo hipertensión", etc… Variadas verbalizaciones con las que comienzan a apalabrar algo de su sufrimiento. En adición, los recursos psíquicos de un ser amado fueron quebrantados recientemente por el 'ataque sorpresa' de este terrorista silente. El diagnóstico inesperado y el alarmante pronóstico de esta enfermedad, como ocurre en la mayoría de los casos, me llevó a desear investigar a profundidad su etiología y naturaleza procesal; ¿búsqueda de conocimiento como intento de contener la incertidumbre que provoca el enigma del cuerpo, falacia de su control? Quizás, pero me resultó necesario hacer el intento.

La Hipertensión Arterial (HTA) es una enfermedad que nos predispone a desarrollar serias consecuencias cardiovasculares y cerebrovasculares como aterosclerosis (endurecimiento de las arterias), ataques cardiacos, aneurismas y derrames cerebrales. Su naturaleza es procesal y el peligro yace en su mecanismo silente, asintomático hasta que resulta en una seria amenaza a la vida del sujeto.

Esta enfermedad, junto a la Diabetes Mellitus, es un padecimiento de la Era de la Industrialización y apunta hacia los excesos en los estilos de vida en las grandes ciudades alrededor del mundo, ciudades consumidas por su propio consumerismo y por la desmesura en todas las facetas humanas. Bien lo explica la Prof. Gómez, en su escrito El lugar del sujeto en los nuevos ordenamientos del siglo XXI:

Cada época padece entonces las consecuencias del discurso que la atraviesa, da forma al Otro de la cultura en la que se despliega, sostiene ciertos modos y espacios para los intercambios afectivos y conforma o deforma los cuerpos al poner a jugar los objetos de satisfacción que resuenan en la trama pulsional. Es en ese trenzado de referentes que surgen, se transforman y colapsan las opciones de lugar para los sujetos.

Los significantes que ordenan los tiempos y modos de goce que nos arropan resultan del auge del neo-liberalismo, de las tecnociencias y del desasosiego incrementado por los efectos devastadores de la desmesura del capitalismo. (Gómez Escudero, 2013)

¿Cuál es el precio a pagar por vivir en estos tiempos de desmesura y consumación? El costo de los excesos para el ser humano resulta incalculable en sus múltiples facetas y desbordamientos; costos psíquicos y fisiológicos que con frecuencia se pagan en y con el cuerpo. Esta experiencia propiamente humana, la influencia de nuestro aparato psíquico en la etiología y procesos de las enfermedades, se ha puesto de manifiesto a lo largo de la historia, pero no aparece como etiopatogénica hasta hace poco más de un siglo. "Es decir, el enfermo siempre fue visto como hombre enfermo, pero solo desde Freud se pudieron introducir los aspectos emocionales y personales como factores etiopatogénicos del enfermar." (Otero & Rodado, 2004 ) Desde sus inicios, tan temprano como 1890, en Tratamiento Psíquico (Tratamiento del Alma) ya Freud nos lo advertía (cita):

Los afectos pasan a ser con harta frecuencia causas patógenas tanto de enfermedades del sistema nervioso con alteraciones anatómicas registrables, cuanto de enfermedades de otros órganos. [ … ] Todos los estados anímicos son, en cierta medida, afectivos, y de ninguno están ausentes las exteriorizaciones corporales y la capacidad de alterar procesos físicos. [ … ] cuando se formula un juicio sobre dolores corporales, es preciso tomar en cuenta su evidentísima dependencia de condiciones anímicas. (Freud, 1890, AE p. 119-120) (Itálicas añadidas)

Por las aportaciones de la psicobiología y psicología fisiológica sabemos que el estrés y la tensión han tenido desde los inicios una importante función adaptativa para el ser humano. En el caso de nuestros ancestros, una respuesta fisiológica adecuada (respuesta instintual de lucha o escape) a un estresor del ambiente (digamos un depredador o una erupción volcánica repentina) podía resultar en su sobrevivencia o en su muerte. A pesar de los millones de años de evolución entre el ser humano ancestral y el ser humano moderno, aún se observan las mismas reacciones fisiológicas ante situaciones de estrés agudo o crónico.

Al enfrentarnos con situaciones estresantes que requieren un ajuste en nuestro comportamiento, se inicia esta respuesta involuntaria que, regida por la leyes naturales del organismo (bios), aumenta la presión de la sangre en nuestras arterias, aumenta las palpitaciones del corazón, aumenta el ritmo de la respiración, aumenta el flujo sanguíneo a los músculos y al metabolismo; en fin, resulta en una preparación sistémica para la huida o la lucha con el estresor (fight or flight response). Lamentablemente, cuando esta respuesta instintiva se desencadena con demasiada frecuencia, como sucede en la actualidad,  puede llevar al sistema del cuerpo humano a desarrollar serias enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares como la Hipertensión Arterial. (Benson, 1976)

Ya vimos como el estrés crónico puede trastocar los recursos naturales de nuestro cuerpo para lidiar con lo que nos viene del ambiente. Pero vemos también como su constante presencia también puede desencadenar estados afectivos de difícil manejo como la ansiedad y la depresión: epidemia moderna que a su vez puede dejar estragos a nivel del cuerpo. No debe sorprendernos que estudios en las pasadas décadas han resaltado que la ansiedad y la depresión pueden tener un papel desencadenante o agravante en determinados trastornos incluyendo la Hipertensión Arterial Esencial (HTA). (Ejemplo de uno reciente es el de Holst & Quirós, 2010)

Existen varias teorías que tratan de explicar la creciente prevalencia de Hipertensión y el asociado incremento en ataques al corazón y derrames cerebrales que se observan diariamente en las salas de emergencia en sujetos tan jóvenes como los 30 años. Las explicaciones tradicionales han sido, 1) dieta inapropiada (alta en sodio y grasas saturadas), 2) falta o insuficiencia de ejercicio, 3) predisposición genética y 4) estrés ambiental. (Benson, 1976)

Sin embargo, aunque sigue siendo tema de debate, la influencia de un quinto factor en la HTA no ha podido ser ignorada más. A pesar de su proporción epidémica, ese quinto factor ha retrasado el estudio científico de este trastorno ya que su carácter multicausal apunta a la existencia de diferentes vías etiológicas y obliga a la evaluación de los efectos interactivos de distintas variables sobre la presión arterial y su naturaleza procesal. "Todo lo anterior plantea la necesidad de un abordaje multidisciplinario que incluya también los factores psicológicos." Los estudios científicos consultados para este escrito han nombrado a este quinto factor como "psicoĺógico o psicosocial" en el paciente hipertenso que se les presenta como responsable o bien agravantes de la enfermedad.  (Molerio Pérez & García Romagosa, 2004), (Larkin, 2005) & (Holst & Quirós, 2010)

Por todo lo anterior, el estudio científico de la HTA en la última década ha tenido que dar un espacio a lo "psico" (psicológico, psicosocial) como variables de estudio debido a la presentación clínica de este trastorno. Dicho cambio en el acercamiento médico-científico al estudio de la HTA, se observa en varios artículos consultados. Como ejemplo, cito dos extractos de estudios en países hispanos:

La hipertensión arterial es una enfermedad crónica, controlable, de etiología

multifactorial, caracterizada por el aumento sostenido de las cifras de presión arterial. Esta enfermedad constituye uno de los problemas de salud de mayor incidencia a nivel internacional y es reconocida entre los principales factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares. Dentro de los factores etiológicos reconocidos en la HTA se encuentra el componente psicosocial como responsable o bien agravante de la enfermedad. Así mismo, los avances en la investigación actual y los rápidos progresos tecnológicos en diversas áreas han perfilado de forma progresiva y clara la importancia de ciertos comportamientos como agentes responsables mediadores en la salud y en la enfermedad.  (Schumacher & Morales, 2011, Costa Rica)

El conocimiento de las regularidades y cambios en los estados psíquicos que se dan en el paciente hipertenso cobra una importancia extraordinaria no solo para proporcionarle una atención integral en el tratamiento de esta enfermedad sino para desarrollar estrategias preventivas. Muchas investigaciones han sido llevadas a cabo a fin de demostrar que papel desempeñan los factores psicológicos y psicosociales en la etiología de la HTA. La mayoría de estos estudios se han centrado en variables como: características de la personalidad, estrés, ansiedad, depresión, hostilidad y más recientemente, la ira. (Molerio Pérez & García Romagosa, 2004, Cuba)

Como hemos visto, debido a su inherente complejidad el estudio de la Hipertensión Arterial se ha convertido en una verdadera pesadilla para la medicina positivista cuyo sueño ha sido siempre la identificación de las causas de la enfermedad y su erradicación. La complicación que trae a la ciencia positivista la subjetividad del enfermo, su historia, su particularidad como sujeto hablante y deseante, se convierte para el abordaje científico en un problema de diseño, de metodología, de validez e interpretación de los resultados, etc.. impacto sistémico que captura el refrán que dice: "Éramos muchos y parió la abuela".  Punto éste de entrada para que Psicoanalistas y Psicólogos enriquezcan y complejicen el estudio y tratamiento de la HTA; en hora buena.


Descripción clínica de la Hipertensión Arterial Esencial


La importancia de la circulación de la sangre para el sustento de nuestra vida es un hecho biológico. Nuestro conocimiento moderno del sistema circulatorio humano se le acredita a William Harvey (1628). Influenciado por el estudio empírico de la disección de animales, Harvey demostró que la circulación de nuestra sangre funciona de manera muy similar a la de un sistema de bomba de agua hidráulica donde el corazón dirige con sus latidos el ritmo con que la sangre fluye a través de todo el sistema circulatorio. Como en el sistema hidráulico, la presión del líquido (sangre en este caso) puede ser aumentada para forzar el flujo del líquido en cualquier dirección aun en contra de la fuerza de gravedad. Pero a diferencia de un sistema hidráulico mecánico, el cuerpo humano es sumamente complejo e interdependiente en sus estructuras, procesos y funcionamiento sistémico. La presión de la sangre varía dependiendo de la localización en el cuerpo. Por ejemplo, es mucho más fuerte en las arterias por las que fluye cuando sale del corazón (presión arterial) y más suave cuando regresa al corazón por las venas. (Larkin, 2005)  

La presión sanguínea es también diferente cuando el corazón está bombeando que cuando esta en descanso. La presión arterial más alta observada mientras el corazón está bombeando (cuando impulsa la sangre fuera de sí) se conoce como presión sistólica mientras que la presión arterial más baja que ocurre cuando descansa entre latidos es conocida como presión diastólica. Otro factor que hace que la presión arterial varíe constantemente es que, gracias a la compleja colaboración de nuestro sistema nervioso central, el sistema neuroendocrino y nuestra función renal podemos generar células sanguíneas adicionales para ser soltadas al flujo sanguíneo si fuese necesario para aumentar o disminuir la densidad de la sangre mientras circula por nuestro cuerpo. (Larkin, 2005)

Aunque las leyes naturales rigen el funcionamiento orgánico y fisiológico de nuestro cuerpo de manera autónoma, también ejercemos una influencia constante en sus variaciones. Los ajustes en las velocidades, densidades y resistencias de nuestra sangre mientras recorre las vías también cambiantes de nuestro sistema vascular surgen como respuesta, nuestra respuesta, a múltiples estímulos internos y externos, fisiológicos, psicológicos y ambientales, conscientes e inconscientes. Resulta que padecemos la lógica del bios pero no es un padecer pasivo después de todo.

¿Que hace entonces que un sujeto desarrolle Hipertensión Arterial? Esta pregunta sólo puede ser abordada desde la lógica de cada caso en su particularidad. Sin embargo, es necesaria aquí una distinción entre dos formas de Hipertensión: la Esencial o Primaria y la Secundaria. La distinción es sencilla, en los casos de hipertensión secundaria se ha identificado en el paciente una anomalía fisiológica causante de la presión arterial alta, tal como enfermedad renal, tumor adrenal, síndrome de Cushing's o arterias bloqueadas. En contraste, en la gran mayoría de casos de HTA la causa de la elevación en la presión arterial es desconocida; a esta se le llama Primaria o Hipertensión Esencial. (Larkin, 2005)

Hecha la aclaración de que la 'causa' de la Hipertensión Esencial es desconocida y multifactorial, replanteamos la pregunta entonces, ¿Que se confabulará para que en el cuerpo de un sujeto hablado, hablante y deseante se desarrolle y manifieste una Hipertensión Esencial?  La clínica orientada por el psicoanálisis trabaja con la particularidad de cada sujeto por tanto no busca establecer leyes generalizables ni certidumbres. Por tal razón, desde este acercamiento, toda posible explicación de la etiología de una enfermedad estaría atada a la especificidad de cada caso.

Sin embargo, he observado que en la mayoría de los casos de los pacientes hipertensos está presente algo que podemos nombrar 'lo excesivo', un 'plus' que se sobra, un 'extra' que se desborda. En la mayoría de estos sujetos se observan conductas excesivas variadas; desde la ingesta descontrolada de comida poco saludable tanto en cantidad como en calidad (grasas saturadas, azúcares refinadas, etc...), la ingesta excesiva de alcohol hasta la ausencia extrema de actividad física. Estos y otros excesos están contraindicados en el paciente hipertenso pues tienen efectos directos y a veces inmediatos en el sistema cardiovascular.

Aún así, y conociendo las advertencias médicas, muchos sujetos hipertensos insisten en continuar sus estilos de vida tal cual los llevaban antes del diagnóstico de HTA. En este sentido, la escucha psicoanalíticamente orientada 'le presta oído' a sus insistencias y hace apuntes acerca de algunas tendencias, conductas, afectos y modos de hacer vínculo (relacionarse con el otro) que aparecen con frecuencia en la población de pacientes hipertensos que asisten a consulta. La pregunta resulta ineludible: ¿De que nos habla un sujeto hiper-tenso, que nos dice su cuerpo de las 'altas presiones y las presiones altas' que lo agobian? Quizás el ejercicio de mirar y escuchar los aspectos semánticos de los términos más importantes relacionados a esta enfermedad nos brinden pistas a seguir en próximas elaboraciones.


Aspectos semánticos y simbólicos de la 'Hipertensión Arterial Esencial'


El término médico para la alta presión arterial, hipertensión, proviene del griego 'huper' y del latín 'tensio'. HUPER significa 'sobre',  'encima' o 'excede a….' TENSIO se refiere a la tensión que acompaña la acción de estiramiento o extensión. Juntas, estas raíces semánticas quizás apuntan hacia 'lo que surge' cuando 'se excede la capacidad de estiramiento de algo'. En este caso en particular, hablamos de la incapacidad del sistema circulatorio de soportar altas presiones en la corriente sanguínea por periodos prolongados de tiempo y con mucha frecuencia. ¿Pero a qué más pudiera apuntar la lógica semántica de esta enfermedad? Un lapsus de escritura frecuente mientras escribía este trabajo fue el escribir hiper-in-tenso en vez de hipertenso. Quizás resulte en una pista gratuita la insistencia del error; después de todo lo elaborado no sorprendería que la manifestación clínica de esta enfermedad trate de dar cuenta también de las distintas intensidades en el sujeto hiper-tenso / hiper-intenso.


En adición, la palabra TENSIÓN nos lleva por su raíz al término en inglés STRAIN del cual se deriva la palabra STRESS. Este término importante relacionado a la descripción de esta enfermedad fue tomado de la Física y describe 'una fuerza o presión mecánica que resulta en que una estructura responda con un esfuerzo físico'. La traducción de STRAIN al español produce las palabras distensión, esguince y saturación. En particular, me llamó la atención la palabra saturación cuando el diccionario la contextualizó con el siguiente uso tomado del discurso de la Informática: 'saturación del servidor por exceso de tráfico'. ¿Cómo pensar estos significantes a la luz del conocimiento que tenemos del cuerpo y el funcionamiento del sistema sanguíneo que nos circunda, que constantemente nos contornea?

Finalmente, se asoma otra pista al acercarnos a la traducción en inglés de la palabra médica ARTERIA. Traducida al inglés con el término BLOOD VESSEL, a su vez, VESSEL tiene muchos significados que resultan de interés para nuestro ejercicio. Resulta que en inglés 'vessel' no solo se usa para nombrar al vaso sanguíneo; se utiliza también como sinónimo de embarcación, navio, vasija y recipiente hueco. Me resultó hermoso pensar que nuestra sangre, líquido que sostiene la vida, sea contenida por un recipiente que, vestido de navio incansable navega sin descanso por las aguas inciertas y siempre cambiantes del cuerpo humano.

Con esa linda imagen me detengo. Límites de espacio, tiempo y de formación teórica me impiden en este momento continuar la elaboración. De surgir una coyuntura que permita una segunda parte, y asumiendo un interés sostenido en ampliar el estudio de la manifestación de esta enfermedad, espero poder compartir con ustedes varias viñetas de pacientes a quienes he escuchado por algún tiempo en mi práctica privada. Entonces, hasta aquí esta primera parte.



Referencias


Benson, Herbert (1976) The Relaxation Response. William Morrow and Company, Inc., USA.  ISBN 0-380-00676-6


Freud, Sigmund (1890) Tratamiento Psíquico (Tratamiento del Alma). Amorrortu Editores, Vol. 1. p. 111-132. ISBN 950-518-577-4


Gómez Escudero, Ma. de los Angeles (2013) El lugar del sujeto en los nuevos ordenamientos del siglo XXI. Publicado en Revista del Foro del Campo Lacaniano de Puerto Rico, septiembre 2013. ISSN ____________________________.


Holst Schumacher, F. & Quirós Morales, D. (2010) Control de estrés, ira y ansiedad en pacientes con hipertensión arterial mediante TREC. Revista Costarricense de Psicología, Vol. 29, No. 43, 2010, 35-46. ISSN 0257-1439


Larkin, Kevin (2005) Stress and Hipertension. Examining the relation between Psychological Stress and High Blood Pressure. Yale University Press, USA.  ISBN 0-300-10644-0


Molerio Pérez, Osana & García Romagosa, Georgina (2004) Influencia del estrés y las emociones en la hipertensión arterial esencial. Revista Cubana de Medicina, Vol.43, N 2-3. Version online. Ciudad de la Habana, Cuba. Abril-junio 2004.  ISSN 1561-302x


Otero, Juan & Rodado, Juan (2004) El enfoque psicoanalítico de la patología somática. Aperturas Psicoanalíticas: Revista Internacional de Psicoanálisis, No. 16. Publicado mayo, 2004, España.


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